La Crisis Sanitaria amenaza la supervivencia del cine español

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Imagen de un cine casi vacío. Patrickheagney / Getty

La Covid-19 ha provocado el cese de más de 300 rodajes en España

El cine lleva presente en España desde finales del siglo XIX, cuando aún solo era un espectáculo para mostrar y divertir al espectador enseñando los inventos de la época. Hoy en día, el cine es una manifestación artística que ha dado vida a grandes relatos y acontecimientos de la historia. Desde entonces, el cine español ha mostrado al mundo todo su potencial, con leyendas del cine como Luis Buñuel y Festivales internacionales como el de San Sebastián. La lista de ejemplos notables es muy larga, pero su futuro podría estar en grave peligro debido a las consecuencias de la crisis económica que deja a su paso la pandemia global de la Covid-19. En España, más de 300 rodajes han parado su actividad durante la cuarentena, y la asociación Profilm estima que el sector ha perdido un millón de euros diarios en inversiones de productoras extranjeras. Esta situación, unida a la aceleración de un hábito de consumo de contenido audiovisual en los hogares, más el fuerte posicionamiento de las Majors en el sector, ofrece nefastas previsiones para las producciones y distribuidores españolas.

El paro de los rodajes fue el primer síntoma que sufrió el sector del cine en España con la implantación del estado de alarma. Desde ese momento, muchas entidades del sector audiovisual comenzaron a plantear medidas de trabajo seguras. Además, Carlos Rosado, presidente de la Spain Film Commission, asegura que la vuelta a los rodajas implicará: «no volver al sistema anterior, sino que por fuerza habrá que introducir un modelo de trabajo nuevo y duradero». Algunas de estas medidas que plantean los profesionales del sector audiovisual son: la implantación de la distancia interpersonal entre trabajadores, la higienización de los espacios de trabajo, mejora de las condiciones de los desplazamientos… Al mismo tiempo, la gran mayoría de las producciones estarán obligadas a adaptarse a las nuevas circunstancias. Según Carlos Rosado: «El sector audiovisual es un sector acostumbrado a los cambios, por lo que ahora mismo habrá que adaptarse con cambios de guión, de localización e incluso añadiendo técnicas de rodaje digitales». Mientras tanto, las consecuencias económicas producidas por el paro de rodajes afectan a todo tipo de empresas. La asociación de productoras españolas de audiovisual internacional PROFILM, afirma que entre los afectados también se incluye «a todo el abanico de empresas los proveen: desde el cátering a la iluminación, maquillaje, vestuario, transporte, seguridad, sonido, hostelería…» Por otro lado, no todas las producciones audiovisuales podrán comenzar a rodar al mismo tiempo. Lucía Álvarez, directora de PROFILM, explica que las producciones cinematográficas «tendrán más dificultades para volver a la acción»; en cambio, «las producciones de publicidad o de televisión lo harán antes, como es el caso de Master Chef y Operación Triunfo». 

Futuro del Cine en España

La implantación del estado de alarma supuso el cierre de todos los espacios culturales, incluidos los cines. En pocas semanas, cuando toda la ciudadanía alcance la fase 2, los cines puedan volver a abrir sus puertas; pero tendrán que hacerlo con grandes limitaciones. Eduardo Escudero, Director de Negocios de la distribuidora cinematográfica A Contracorriente Films, garantiza que ya están adaptados a los nuevos protocolos de seguridad para evitar contagios. Entre estas medidas destacan el protocolo de separación, la reducción de aforo en las salas y la desaparición de la venta de alimentos no envasados como las palomitas. La Federación de Distribuidores Cinematográficos (FEDICINE) afirma que muchos ciudadanos «no dudarán en ir al cine con la apertura gradual de las salas», pero que el público necesita «sentirse seguro». «Lo más importante ahora es implantar medidas que eviten o mitiguen la pérdida de la confianza del público en las salas de cine», añade FEDICINE. No obstante, puede que las salas de cine abran a finales de mayo, pero no plantean proyectar estrenos hasta el 26 de junio como pronto. Algunos grandes estrenos siguen confirmados para protagonizar el verano, como es el caso Mulán el 24 de Julio y Wonder Woman el 14 de Agosto. 

La crisis sanitaria ha acelerado dos fenómenos perjudiciales para el cine, en especial, para las pequeñas y medianas producciones españolas. Según Eduardo Escudero, estos son: «la consolidación de los hábitos de consumo de contenido audiovisual en los hogares» y «la concentración del dinero recaudado en las taquillas en distribuidores extranjeros». Estas transformaciones en el sector audiovisual que afectan de forma directa al cine no estaban previstas hasta la llegada del 2030.

Jose Luis Rebordinos, Director del Festival Internacional de Cine de San Sebastián opina que está claro que la que gente «va a ver más cine desde su casa» y que hoy en día es «más fácil consumir contenido audiovisual en los hogares». Prueba de esto, son los datos de crecimiento de suscriptores e ingresos que presentan las plataformas streaming de contenido audiovisual. Según un informe publicado por Netflix, la compañía ha vivido un crecimiento de 16 millones de suscriptores durante el primer trimestre de 2020, siendo este «el mayor aumento en un trimestre desde sus 13 años de historia». A pesar de esto, Rebordinos explica que el problema no reside en las plataformas streaming, sino en: «la forma rápida y desorganizada en la se produce». «Este cambio no se está produciendo de forma natural, por lo que no deja lugar a las innovaciones y adaptaciones del mercado», añade el Director del Festival de San Sebastián. 

La vuelta a la normalidad de los estrenos no será un problema para grandes producciones cinematográficas, cómo las nuevas entregas de Los Vengadores o James Bond. Desde la distribuidora y productora de cine española A Contracorriente Films, explican que esta crisis será «selectiva» y que dejará en «mal estado» a las pequeñas y medianas producciones nacionales. Antes de la llegada del Coronavirus, el cine español ya sufría una serie de síntomas que ahora no paran de empeorar. Según los datos facilitados por la auditoria ComScore, 2019 no sólo ha sido el año en que más gente ha ido al cine en toda la década; sino también el año en el que el cine español ha recaudado menos dinero, en concreto 94 millones. Además, este año también muestra el dominio de Disney en las salas nacionales, acumulando más del 70% del dinero recaudado.

El cine europeo también vive una situación de crisis similar. Antes de la crisis sanitaria, surgían 1500 películas europeas al año, de las cuales 250 llegaban a los cines españoles, por lo que había entre 12 y 14 estrenos semanales. Según los datos facilitados por A Contracorriente, el 57,8% de los españoles declara ir una vez al año al cine, frente a un 1,1% que va todas las semanas. Es más, estos datos muestran también que el público que afirma ir todos las semanas al cine y ver películas europeas, es de media mayor de 60 años, es decir, población con mayor porcentaje de riesgo de contagio. Por lo tanto, es evidente que en un futuro donde el aforo a las salas de cine estará restringido, «es imposible plantear 12 estrenos europeos por semana», asegura Eduardo Escudero. 

Países como Francia e Italia obligan a que  las grandes producciones nacionales sean distribuidas por entidades nacionales. Esta es una medida que beneficia al cine nacional y que España no aplica. Las grandes producciones españolas son distribuidas por entidades extranjeras: «Dolor y Gloria» por Sony, «Campeones» y «8 Apellidos Vascos» por Universal, «Mientras dure la guerra» por Disney… Eduardo Escudero afirma que es «cuestión de que el Estado cambie la situación». El aumento de subvenciones al cine español, el IVA superreducido del 4% o la financiación de entradas son algunos incentivos que podrían atenuar los efectos de esta crisis. Aún así, asegura que esta situación es como «ir directo a un acantilado, donde no sabemos si las rocas están a 15 metros de profundidad o a dos palmos de la superficie».

Festivales de Cine, las principales vías de promoción 


Imagen del festival online We Are One en YouTube. Isabel Arriezu

El Festival de Cine de Cannes anunció a mediados de abril que no celebraría su 73ª edición en 2020 de forma presencial. No es el único que ha tomado esta decisión, el Festival de Cine de Málaga también tomó la decisión de celebrarlo online. En contraposición, el Festival de Cine más importante de España, el Festival Internacional de San Sebastián, no plantea modificar esta edición. Jose Luis Rebordinos, director del festival, reitera que siguen «trabajando con las expectativas de hacer un festival normal, aunque sea imposible».

Los festivales son una herramienta fundamental para la promoción y exhibición de pequeñas y medianas producciones que han alcanzado éxito y reconocimiento a nivel mundial. «No olvidemos que quien puso a Parásitos en el mundo fue el Festival de Cannes; si permitimos que se trasladen los festivales a ediciones online, perdemos este proceso indispensable», asegura Jose Luis Rebordinos. «La película media sale por plataformas y las grandes de las majors siempre van a  tener un sitio en el cine; es la película pequeña y arriesgada la que más va sufrir». Por el momento, la primera solución que han planteado los festivales de cine ha sido la participación en el evento «We Are One». Esta es una iniciativa del festival estadounidense Tribeca, en el que varios festivales internacionales, incluido el de San Sebastián, emitirán en YouTube películas ya estrenadas en ediciones anteriores.

Producciones internacionales y Marca España

España es un destino preferencial para muchas producciones extranjeras. Por este motivo, es esencial que durante todo el proceso de desescalada, la industria cinematográfica española sea competitiva y esté en condiciones para acoger las grandes inversiones internacionales. Lucía Alvarez, directora de Profilm, declara que «será más complicado reanudar este tipo de proyectos», ya que depende tanto de las autoridades sanitarias nacionales, como de que las producciones extranjeras puedan viajar. «La diferencia en el caso de las producciones internacionales es que también afecta a la parte de Marca España y de inversión internacional», afirma Álvarez.

Según los datos proporcionados por Profilm, el sector cinematográfico español ha perdido alrededor de 83 millones de euros en inversiones extranjeras debido a la crisis sanitaria. Por ello, aseguran que el primer paso para paliar la situación es: «determinar los pérdidas por la paralización de rodajes y la anulación de proyectos, para después ponernos a trabajar junto al resto de colectivos del audiovisual». Entre las medidas que proponen al estado, reclaman el «aumento de incentivos para rodar en España, al mismo nivel que los del resto de países de nuestro entorno». «Parece complicado que este año 2021 pueda iniciarse algún nuevo proyecto aunque vamos a trabajar para que así sea», afirma la directora.

Los efectos de la crisis sanitaria en el sector cinematográfico español plantean un futuro devastador para las producciones nacionales. En esta situación de riesgo, han surgido iniciativas como #RuedaEnEspaña para promover los rodajes en España a través de las redes sociales; o la «Sala Virtual», una plataforma creada por más de 70 cines nacionales que permite alquilar una película online y verla en los hogares. Este sector ha demostrado con el tiempo que es indispensable tanto para la economía, como para la cultura del país. Carlos Rosado, director de la Spain Film Commission, recuerda que un país que no cuida su cultura «está condenado a la colonización cultural».

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